El pasado 03 de junio se presentó en el Teatro Municipal Diego Portales de Quillota la excelente e intensa obra “Medusa”, basada en la horrenda y criminal persecución política que vivió el país en el marco de la dictadura militar de los años setenta y ochenta.
Ésta retrata la particular rutina de tres mujeres que pasaron de ser integrantes de los partidos perseguidos por la dictadura de Augusto Pinochet, a ser colaboradoras de los organismos de represión de este régimen. Ello, quizás para evitar las continuas torturas, las condiciones extremas de cautiverio y por cierto la alta posibilidad de encontrar la muerte.
Ésta retrata la particular rutina de tres mujeres que pasaron de ser integrantes de los partidos perseguidos por la dictadura de Augusto Pinochet, a ser colaboradoras de los organismos de represión de este régimen. Ello, quizás para evitar las continuas torturas, las condiciones extremas de cautiverio y por cierto la alta posibilidad de encontrar la muerte.
Dentro de esta dinámica, una de ellas solía jugar el papel de líder, de quien intenta organizar a sus compañeras y contener sus explosiones emocionales, de poner una suerte de manto pragmático y racional entre las tres. Otra, por su parte, parecía querer redimirse, abandonar su ingrato y siniestro papel, es quien desea escapar de esta nueva prisión, y para ello, realizará acciones que la pondrán al borde de la libertad y de una nueva oportunidad, siempre y cuando, claro, tenga la voluntad suficiente como para llevar adelante su decisión. La tercera integrante del grupo deambula más bien entre sus anhelos de libertad y sus deseos de mantener los pequeños beneficios que le entrega su escalofriante situación.
El elenco está integrado por Carmina Riego, Nona Fernández y la propia Ximena Carrera, quienes dentro de un departamento de la Remodelación San Borja, viven los horrores de la guerra sucia de esos años en el país.
Las actuaciones nos llevan en forma bastante convincente a recrear esos angustiosos momentos de nuestra historia, situaciones que quizás no queremos ver ni imaginar, pero que indudablemente estuvieron ahí, y que de alguna forma necesitan ser revisadas y por qué no, sanadas.
A continuación un fragmento de la obra:
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